Esta celebración fue lanzada en 2006 y es coordinada por Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ONU Enviroment), Se tiene como objetivo inspirar la conservación de las aves migratorias y sus hábitats en todo el mundo.
 
Desde el año 2018, el Día Mundial de las Aves Migratorias unió dos de las campañas más grandes del mundo para la sensibilización y la educación acerca de las aves, el Día Internacional de las Aves Migratorias y el Día Mundial de las Aves Migratorias, el primero de ellos dirigido por Environment for the Americas (EFTA), y el segundo por el Acuerdo sobre la conservación de las aves acuáticas migratorias de África y Eurasia (AEWA) y la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS). A través de una nueva asociación que une sus esfuerzos de manera formal, las tres organizaciones tienen como objetivo colaborar para aumentar la sensibilidad acerca de la situación penosa en la que se encuentran las aves migratorias en todo el mundo y resaltar la necesidad urgente de su conservación. A partir de 2018, la nueva campaña conjunta adoptó el nombre único de “Día Mundial de las Aves Migratorias”.
Según la comunidad científica existen alrededor de 11.000 especies de aves en todo el planeta pero "el 40% de las mismas, (es decir, al menos 3.967 especies) han perdido parte de su población en los últimos 30 años", señalan desde la conocida  Bird Life International, una pionera asociación para la defensa de estos animales.

Nuestro querido país es también rico en la abundancia de aves ya que posee alrededor de mil especies que habitan en sus dieciocho ecorregiones, lo que representa el diez por ciento de la población mundial. No obstante, debemos tener en cuenta que algo más de ciento veinte especies argentinas están amenazadas debido a la transformación de ambientes, al tráfico de la fauna y a la introducción de especies exóticas, circunstancia que nuestra profesión veterinaria debe ayudar a controlar.
 
Algunas de nuestras aves tienen, también, largos vuelos migratorios como el conocido churrinche (Pirocephlus rubinus), que llega en migración hasta el norte de Sudamérica, el chalchalero (Turdus amaurochalinus) que migra hacia el Pantanal y noreste de Brasil y la tijereta (Tyrannus savanna) que llega como migratoria hasta las Guyanas. Nuestro Litoral recibe, desde el Sur Argentino, el admirable y único cisne de cuello negro ( Cygnus melancoryhus) , el ganso blanco ( Coscoroba coscoroba) , patos como el maicero ( Anas georgica) , el capuchino ( A. versicolor) y el barcino ( A. flavirostris)  y la gaviota cocinera ( Larus dominicanus) , que se crían tan al sur como Chubut y llegan a Entre Ríos y Santa Fe al final del verano. Algunas de ellas, como el pato maicero, siguen viaje luego al complejo de grandes lagunas como Lago a Dos Patos en Río Grande Do Sul, Brasil. Pero los mejores resultados se obtuvieron en los intensos marcados realizados en el Río Salado, que permitieron conocer la conexión entre áreas de cría en bañados de Santiago del Estero (Bañado de Figueroa), el litoral argentino y Río Grande Do Sul. Esta triangulación se conoció por numerosas recuperaciones como la del biguá ( Phalacrocorax olivaceus) , que se desplaza a los ríos Bermejo y Pilcomayo y al sureste de Brasil.
 
Otra especie que realiza este tipo de desplazamientos por el Salado entre el Bañado de Figueroa, Santa Fe y Sur de Brasil es el pato picazo ( Netta peposaca) . El pato gargantilla ( A. bahamensis ), en cambio, nidifica en Santiago del Estero en abril y mayo y se traslada luego hacia Córdoba y Santa Fe. La garza bruja ( Nycticorax nycticorax ) se desplaza también por los bañados del río Salado entre Santiago y Santa Fe.
 
En los bañados de Santa Fe fueron marcadas numerosas especies acuáticas y se obtuvieron interesantes recuperaciones de la garza blanca ( Egretta alba) , que se moviliza desde los juncales donde cría hacia el sur y el norte del país, dentro de los primeros seis meses de vida.

El Paraná y sus bañados adyacentes sirven de conexión sur-norte para varias especies como las garzas blancas, el pato cutirí ( Amazonetta brasiliensis ) y los cuervillos de cañada ( Plegadis chihi).
Desde el sur de Argentina, llegan muchas especies pampeanas y patagónicas como calandrias ( Mimus saturninus, M. patagonicus y M. triurus) , golondrinas negras ( Progne modesta) , patagónicas ( Tachycineta leucopyga ) y barranqueras ( Notiochelydon cyanoleuca ), sobrepuestos ( Lessonia rufa ), dormilonas ( Muscisaxicola macloviana ), monjitas coronadas ( Xolmis coronata ), gauchos chicos ( Agriornis murina ) y gauchos grandes ( A. microptera ), viuditas ( Knipolegus hudsoni ) y verdones ( Embernagra platensis ). 

El Macá Tobiano (Podiceps gallardoi) o Zampullín es una simpática y elegante especie podicipediforme, migratoria, que habita en nuestra Patagonia y que fué descubierta recién en 1974, con solo ochocientos ejemplares censados en el planeta. Actualmente está en riesgo de desaparecer  particularmente por la construcción de represas que modificarán su habitat.

(Debe diferenciarse del Macacito o Macá de pico grueso (Podilymbus podiceps) del corredor inferior del río Paraná ya que es otra especie, si bien de hábitos parecidos)

Nuestro Macá tobiano, se une así al Tordo Amarillo (Xanthopsar flavus), el Cauquén Colorado (Chlophaga rubidiceps) y la Monjita dominica (Xolmis dominicanus) a quienes también deben protegerse porque han reducido significativamente su población.

El últimamente creado Parque Nacional de la Patagonia y otros proyectos para sostener los pastizales naturales, se despliegan en ese sentido, a fin de conservar la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad ambiental, acciones que los veterinarios debemos apoyar decididamente.

Biliografía: Migraciones de Aves en el Litoral Argentino -Patricia CAPILLONCH-  Instituto Miguel Lillo-Universidad Nacional de Tucumán y  otras acotaciones.