Se conmemora este día de 1945, en recuerdo de la creación, por parte de delegados de cuarenta y dos países, en Quebec, Canadá,  de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO, con el  fin de generar conciencia sobre el problema alimentario mundial, fortaleciendo la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza que afligen, lamentable e injustamente, a la mitad de la población mundial. Su lema es FIAT PANIS que significa Hágase el pan.

Inicialmente la Organización tuvo su Sede provisional en Washington pero desde 1951 se constituyó en Roma, donde se encuentra actualmente. Sus integrantes están dedicados a calibrar la complejidad de los problemas de la alimentación, contribuyendo a resolverlo con su asesoramiento y asistencia técnica, así como coadyuvando a movilizar los capitales necesarios para los programas de desarrollo.

Nuestro país fue distinguido por la FAO, en 1973, al celebrar, en el Centro Cultural San Martín de Buenos Aires, el Primer Seminario Regional sobre fomento de la Producción, Higiene, Tecnología y Mercadeo de la Carne con referencia a las necesidades de los países latinoamericanos en materia de Enseñanza, por considerarse a la Argentina como el productor y exportador mundial de carnes rojas más significativo, con una potencialidad ilimitada.

La condición de epidemiólogo que ostenta el profesional veterinario, lo une a la producción de alimentos en esa compleja cadena sanitaria en la que cumple un rol fundamental. Gracias a su intervención, los mismos llegan a la mesa de los consumidores en las perfectas condiciones de apto para el consumo, regulados bajo la conjetura -premisa que solamente un animal sano produce un alimento sano. Nadie puede negar que el único profesional universitario capacitado para determinar esa aptitud e idoneidad es el veterinario.

Los productos, subproductos y derivados de origen animal, regulados por el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N°4238/68, incorporado luego a libro cerrado en el Código Alimentario Argentino (Ley Nacional 18.284), regularon a todos los establecimientos faenadores a las exigencias internacionales y permiten mostrar, con legítimo orgullo la tecnología alcanzada en esta materia y la capacitación de sus integrantes.

La Argentina es uno de los países virtuosos y privilegiados para la producción de alimentos. Se presupone que, con algunos ajustes económicos y tecnológicos, puede llegar a satisfacer con  comida sana y nutritiva a cuatrocientos millones de personas, circunstancia que tristemente se contrapone con los altísimos índices de pobreza y subalimentación que se registran en la actualidad y en los cuales la producción y sanidad animales y los veterinarios pueden ayudar a mitigar satisfactoriamente.